viernes, 26 de junio de 2015

Bicicletas :: La Cicloficina de Cavour

 





 © Gladys González Afán. Roma 2012. Todos los derechos reservados.



¿Cuántas veces has pensado desempolvar esa vieja bicicleta anclada en el garaje?

Ahora que está tan de moda restaurar todo lo viejo y darle un toque renovado, quizás podríamos dejarnos embaucar, además, por el resto de ventajas que tiene usarla.

Envidio de otras ciudades, el hecho de que la bicicleta esté normalizada y llegue a tener preferencia en la circulación, facilitando una alternativa al negocio petrolífero. Algo así debieron pensar las personas que gestionan las cicloficinas en Roma. Creánme que si hay algo que no funciona en Italia, es sin duda el tráfico. Mejor dicho aún, sí que funciona; demasiado. Algo en lo que insistió mi padre cuando estaba por ir a Roma en 2005 fue:

...Hasta Italia conduje yo en tal año con el autobús. ¡Cómo conducen! Ten cuidado al cruzar la carretera que no miran...

Mi padre era conductor y recorrió toda Europa en largos viajes llevando a turistas a las principales ciudades europeas, así que algo o poco de modos de conducción sabía y tuve muy en cuenta lo que me dijo. Al llegar comprobé que llevaba su parte de razón; coches rozando faldas en los pasos de cebra, claxons a todas horas y en cualquier vía, voceríos varios a través de la ventana, atajos veloces y maniobras indescriptibles y extrañamente viandantes muy habituados a estos modos.

"Tienen códigos" como decía una ex compañera de trabajo argentina para decir que "ellos se entienden"  Y así es. Tienen su modo de conducir que ellos comprenden y respetan. Por ejemplo: cruzar como viandante una carretera es tan sencillo como lanzarte practicamente a la carretera APENAS SIN MIRAR. Si haces caso del consejo por excelencia “cruza antes de mirar” estás jod... Pasar la carretera se alargará, los conductores te mirarán como a un especimen raro que cruza en el paso de cebra y no solo eso si no que espera a que le dejen paso. A mí me pasa, bueno cada vez menos, voy puliendo la técnica jaja.

No hay un tipo de conductora ni distintas personalidades dentro de un coche italiano, la personalidad es única, como si el modo de conducción fuese un ente general anónimo y todas supieran al unísono cuál es el modo. Me lanzo, mientras cruzo echo un contacto visual a la conductora de "ey, estoy aquí, me has visto, gracias" y camino a paso vivo. Esa es otra, la relajación de una paseante tranquila no es bienvenida y pronto te lo harán notar a toque de claxon o ceño fruncido. Vaya, que me resulta ansioso cruzar por estos lares. Como no tengo carnet de conducir, por cierto, (ya llegará cuando sea el momento o los coches eléctricos sean mayoría XDD) me he movido mucho en bicicleta y caminando, algo que encuentro la mar de placentero. Así que cuando me hablaron de las cicloficinas en Roma, quedé fascinada con la idea que me presentaban. Un lugar donde puedes escoger un cuadro de bicicleta, casi siempre medio corroído por el óxido y el tiempo, y empezar de cero a montar tu propia bicicleta con partes sueltas de otras. 

En particular, en la Associazione Ciclonauti donde estuve, cerca de la parada de metro de Via Cavour, se turnan de manera que siempre hay una voluntaria dispuesta a ayudarte. Una vez has aprendido a montar las partes y la has terminado, puedes llevarte la bicicleta a casa y comenzar a usarla sin coste alguno. Cero. Gratis. Inversión en tiempo y conocimiento. Una bicicleta, mil marcas XD, aprovechando el reciclaje.

Para conseguir las piezas y realizar algunas compras necesarias organizan recogidas por los vecindarios. Lo anuncian previamente por la ciudad y digamos que salvan del olvido las bicicletas que las personas les donan. Por desuso, viejas, que están estropeadas y que les hacen falta una buena reparación. También reciben mensajes de vecinas que avisan de bicicletas que han permanecido encadenadas y abandonadas en alguna farola.
Cada cierto tiempo realizan una subasta en medio de alguna plaza, con ello consiguen fondos para comprar piezas nuevas que no encuentran reciclándolas de otras bicicletas y de paso hacen espacio en el local. 

De este modo, desde la Cicloficina fomentan entre la sociedad la autonomía, el uso de las dos ruedas y reivindican al ayuntamiento el diseño de mejores vías, o de vías porque apenas hay. Un evento anual muy especial es la Ciemmona, la Critical Mass. Una manifestación de alrededor de 25 kilómetros de recorrido con cientos de ciclistas pidiendo una ciudad más ecológica y viable. Participé en la edición del 2013 y fue de verdad espectacular. Una marea de ruedas, bicicletas customizadas, triciclos, sidecars, disfraces y música, mucha música. Una de las premisas que se oían a través de los micrófonos es "nosotros no bloqueamos el tráfico, somos parte del tráfico" Como vehículos que se nos considera, no tenemos que dar preferencia a que nos adelante una persona con coche si la calle es estrecha o nuestra velocidad no agrada a quien nos precede.  
Desconozco si en España existen estos espacios, seguro que alguno hay, si no fuera así no sería mala idea que un grupo se animara a gestionar el primero. Mientras tanto, (y si has llegado hasta aquí XD) espero que cada una pueda disfrutar de la bicicleta reciclada, prestada, encontrada, salvada, de segunda mano o comprada nueva, bueno este ejercicio más ordinario ya lo conocemos. 

Lo dicho, ¡a disfrutar!

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